"El cuerpo lleva la cuenta" de Bessel van der Kolk no es solo un libro, es un faro para entender cómo las experiencias más dolorosas se imprimen no solo en nuestra mente, sino, literalmente, en cada célula de nuestro ser. Van der Kolk, un pionero en la investigación del trauma, nos revela que el trauma no es solo un recuerdo lejano, sino una herida viva que altera el cerebro, el cuerpo y la capacidad de las personas para sentirse plenas. Su tesis central es clara: para sanar, debemos aprender el lenguaje de nuestro cuerpo y cómo este ha almacenado el dolor.
Imagina que tu cerebro tiene un sistema de alarma súper sensible. En personas con trauma, este sistema (la amígdala) está constantemente en alerta máxima, interpretando cualquier señal ambigua como una amenaza. Esto sucede porque el cerebro, en su intento de protegernos, desactiva otras áreas cruciales como la corteza prefrontal medial, responsable de la lógica y la regulación emocional. Van der Kolk explica cómo el trauma nos deja 'atrapados en el pasado', con nuestro cuerpo reaccionando como si el peligro aún fuera inminente. Es como si el sistema de alarma de la casa se hubiera quedado pegado, y cada sombra fuera un intruso. Esto resuena con la Teoría Polivagal de Stephen Porges, que describe cómo nuestro sistema nervioso autónomo regula nuestras respuestas al peligro y cómo el trauma puede 'desregular' ese equilibrio, dejándonos en estados de hiperexcitación o desconexión.
Una de las revelaciones más impactantes del libro es que el trauma no se guarda como una historia clara y coherente en nuestra memoria. En cambio, se fragmenta en sensaciones físicas, imágenes vívidas, sonidos y emociones intensas que el cuerpo revive una y otra vez, a menudo sin que la persona entienda por qué. Van der Kolk nos muestra que estas 'memorias somáticas' son como flashbacks corporales; el cuerpo reacciona con taquicardias, tensión muscular, náuseas o entumecimiento, aunque la mente consciente no recuerde el evento específico. Freud ya intuía algo similar con el concepto de la represión, pero Van der Kolk, con la neurociencia moderna, profundiza en cómo estas memorias no verbales afectan nuestra vida diaria, nuestras relaciones y nuestra percepción del mundo. Es un recordatorio poderoso de que 'el cuerpo sí lleva la cuenta'.
Si el trauma reside en el cuerpo, la sanación también debe pasar por él. Van der Kolk es un defensor de enfoques terapéuticos que van más allá de la 'terapia de conversación' tradicional. Nos presenta cómo técnicas como el Yoga, la meditación Mindfulness, la Terapia de Procesamiento del Trauma con Experiencia Somática (SE, de Peter Levine) o el Neurofeedback, son fundamentales para ayudar a las personas a reconectar con su cuerpo de una manera segura y a 'renegociar' las respuestas traumáticas. El objetivo es ayudar al sistema nervioso a recuperar su capacidad de autorregulación, a integrar las partes fragmentadas del yo y a construir un sentido de seguridad interna. No se trata de olvidar, sino de reescribir la relación con el trauma, permitiendo que el cuerpo deje de estar en modo de supervivencia constante y empiece a vivir el presente.
Conclusión: La Herramienta Psicológica
Después de leer 'El cuerpo lleva la cuenta', es imposible ver el trauma de la misma manera. Nos enseña la importancia de la 'conciencia interoceptiva': la capacidad de sentir y entender lo que sucede dentro de nuestro propio cuerpo. Te invito a empezar con un ejercicio sencillo: tómate unos minutos cada día para simplemente sentir tu cuerpo. ¿Dónde sientes tensión? ¿Cómo es tu respiración? Sin juzgar, solo observando. Esta pequeña práctica puede ser el primer paso para reconectar contigo mismo y empezar a escuchar lo que tu cuerpo ha estado tratando de decirte. Y recuerda, buscar ayuda profesional puede ser un camino poderoso hacia la sanación.
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